Camino al Mundial – Parte I

Iniciando la cuenta regresiva hacia la máxima cita del rugby, vamos a hacer un repaso de los principales candidatos a ganar la copa, y de su performance en los anteriores mundiales. Hoy, arrancaremos con el local y máximo favorito para obtener el cetro, Nueva Zelanda.

Sólo sirve ganar…

Nueva Zelanda es “el candidato” número uno a ganar el próximo mundial. Ser anfitrión es una gran ventaja, pero también le juega en contra por la presión que deberán soportar si están dispuestos a terminar con el maleficio de Sir William Webb Ellis.
Desde que ganó el primer mundial en 1987, en todos los torneos fue el “elegido”. Sin embargo, en cada intento se volvió con las manos vacías y mascullando la bronca de la frustración. Por eso, RWC de 2011 será para los de negro una moneda de una sola cara. Ganar o ganar para mantener la indiscutible opinión de la gente que no duda en considerar a Nueva Zelanda como el país donde se juega el mejor rugby.

Los fenómenos del ´87

Nueva Zelanda tuvo que hacer un gran esfuerzo para que la IRB organizara una competencia que reuniera a todos los equipos del mundo en un mismo torneo. Así fue como en 1987, los maoríes lograron su objetivo. En ese año se disputó el primer mundial de rugby organizado en dos sedes: Nueva Zelanda y Australia. Se recuerda aquella competencia con mucha emoción porque fue el mojón a partir del cual se determinó un ranking mundial. Hoy, la copa del mundo de rugby es el tercer acontecimiento deportivo en importancia después del mundial de fútbol y los juegos olímpicos. Y fundamentalmente la enorme admiración que provocó ver en acción aquel colosal equipo de los All Blacks que ganó de punta a punta ese primer mundial. La copa fue levantada por el capitán y cerebro del equipo: David Kirk.
El poderío de aquel equipo era tan abrumador que la historia no dudó en ubicarlos entre los mejores equipos de todos los tiempos. Era una máquina invencible con una potencia destructora, que además contó con el apoyo de su gente que colmó en cada presentación todos los estadios. Tuvo mucho que ver en esto el haber podido reunir la presencia de una camada de extraordinarios jugadores, colosos como Wayne Shelford (octavo), Grant Fox (apertura y goleador del torneo), Sean Fitzpatrick (hooker), David Kirk (capitán y medio scrum), Michael Jones (ala), John Kirwan (uno de los hombres try del torneo), y John Gallagher (full back), fueron quienes levantaron la copa.
Aplastaron a Italia 70 a 6, a Fiji 74 a 13 y a Argentina 26 a 15. En cuartos apabullaron a Escocia 30 a 3, en semifinales a Gales 49 a 6, y en la final a Francia 29 a 9.

La misma decepción

Y la madre de las preguntas que todos se hacen es ¿por qué los All Blacks ganaron una sóla copa? Y no hay respuesta que lo explique. Puede ser que nunca pudieron disputar un mundial con un equipo que explotara en el momento justo. Todo lo bueno lo producen antes de la copa.
Con el correr del tiempo Nueva Zelanda depositó enormes ilusiones en sus orgullosos All Blacks, y de manera inexplicable esos sueños se fueron convirtiendo en rotundos fracasos mundial tras mundial. Todas las esperanzas de ver a los de negro levantar la copa nuevamente estuvieron respaldadas por equipazos que lograron impresionantes resultados antes de cada mundial. Inclusive hoy en día, los All Blacks siguen siendo una máquina de ganar.
Pero cuando llega la competencia máxima ese halo de invencibles se derrite como por arte de magia, lo que genera mucha bronca en un pueblo donde el rugby es su religión. Los fracasos llegaron y se fueron sumando con el correr de los mundiales. El tercer puesto en Inglaterra 1991, con un equipo dirigido por Alex Wyllie y con la base del quince campeón del mundo del ´87, perdieron la semifinal contra los Wallabies de David Campese, por 16-6. En 1995, los All Blacks llevaron a Sudáfrica a un equipo que metía miedo. Su as de espadas era un jóven de 1,96 metros y 116 kilos llamado Jonah Lomu.

Ese quince estaba potenciado por cracks de la cateoría de Zinzan Brooke, Olo Brown y Andrew Mehrtens, y cuando se preumía que el título iba para la vitrina de los de negro, un Drop agónico de Stransky hizo que se les escapara de las manos. No pudieron superar a los Springboks y a todo un país detrás, enarbolando al rugby como bandera de unión entre negros y blancos. Cayeron en la final,  por 15 a 12.
Comenzó la era del profesionalismo y sus caídas mundialistas se multiplicaron. A Gales ´99 llevaron otro equipazo integrado por galácticos como Jonah Lomu, Jeff Wilson, Tana Umaga y Christian Cullen. Los sorprendió en la semifinal una Francia inspirada y genial que lo derrotó 43 a 31. Tampoco les fue bien en Australia 2003 con monstruos consagrados como Justin Marshall, Tana Umaga, Byron Kelleher, Jerry Collins, Richie McCaw y Dan Carter. Cayeron en semifinales ante Australia 22-10.
El último acto fue quizás el más humillante para los All Blacks. Cumplieron un trabajo previo de cuatro años donde sumaron triunfos rutilantes, como los Tri Nations del 2005, 2006 y 2007. Habían formado un tremendo equipo con jugadores de la talla de Richie McCaw, Dan Carter, Luke McAllister, Joe Rokocoko… y otros cracks. Su presencia en Francia no causó temor en sus rivales, nunca pudieron deslumbrar. Parecían que jugaban sobrando al contrario, sin exigirse. Y así les fue. Los agarró Francia que venía herida por haber perdido con Los Pumas en el partido inaugural, y en cuartos les ganó 20-18 para mandarlos de vuelta a casa. El mundial 2007 fue sin dudas su peor pesadilla, queda ver que sucede en esta RWC 2011, donde son locales y favoritos, otra vez.

Por Fernando Vera

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