Camino al Mundial – Parte II

Continuando con el recorrido de los candidatos para coronarse en el próximo mundial, nos toca Australia, un equipo dotado de innumerables variantes de ataque y de una férrea organización defensiva, aptitudes determinantes para la obtención de dos títulos mundiales. Si logra volver a las fuentes, cuenta con grandes chances de levantar la copa.

Un culto al buen juego

A diferencia de Nueva Zelanda, Sudáfrica, Gales, Francia o Inglaterra, el rugby en Australia no figura entre los tres deportes más practicados en ese país.
¿Por qué es entonces Australia una de las máximas potencias? Porque es una país que le ha aportado a este juego lo mejor del coaching, y un juego moderno con intérpretes de la talla de David Campese, Nick Farr-Jones, John Eales, George Gregan y Stephen Larkham.
Dicho esto, comenzaremos a desandar el camino de Australia por los mundiales.

La caída del favorito

El gran trabajo que había logrado el entrenador Alan Jones en los años previos al primer mundial, impulsaron a Australia a ser el equipo a vencer. Ese plantel tenía en sus final notables figuras como David Campese, Nick Farr-Jones, Michael Lynagh, Steve Cutler, y el argentino Enrique “Topo” Rodríguez. Era un pack temible. Los Wallabies arrancaros con todo en el primer mundial dejando en el camino a Inglaterra (19 a 6), Estados Unidos (47-12) y Japón (42-23). En cuartos de final vencieron a Irlanda (33-15), donde se lucieron Matt Burke (apoyó dos tries), y el medio scrum suplente Brian Smith. Australia venía de un comienzo perfecto, pero en semifinales lo esperaba el muy respetado equipo francés. El duelo fue una verdadera sorpresa para los de amarillo. Sobre el final, un rapto de inspiración y magia del fantástico Serge Blanco, truncó las aspiraciones de levantar la copa de unos Wallabies que debieron conformarse con disputar el tercer puesto. Pero tal fue el impacto del golpe sufrido, que perdieron con los galeses (22-21) y se quedaron con un raquítico cuarto puesto. Armaron un fabuloso equipo pensando en ganar el torneo y terminaron en un rotundo fracaso.

¡Campeones!

El aprendizaje de la frustración que sufrieron en el primer mundial fue bien aprovechado por el nuevo entrenador, Bob Dowier, que armó un equipo sin tanto brillo, pero sí muy efectivo. El nuevo grupo tenía una figura emblemática que era un monstruo sagrado llamado David Campese, que en Iinglaterra 1991, se consagró como el mejor jugador del mundo. El “goose step” (paso de ganso) de Campo fue el emblema de este seleccionado que se adueñó de la segunda Copa del Mundo. Campese fue uno de los pocos sobrevivientes del mundial ´87 junto a Simon Poidevin, Nick Farr-Jones y Michael Lynagh. Los acompañaron jóvenes estrellas como los centros Jason Little y Tim Horan, el segunda línea Rod McCall, y fue la presentación en sociedad de uno de los mejores rugby Herz de la historia: John Eales. El primer equipo que padeció el poderío australiano fue Argentina (32-18), con dos tries notables de Campese y otro del fenomenal Tim Horan. Luego los Wallabies superaron a Samoa (9-3) y aplastaron a Gales por 38 a 3. En cuartos se encontraron con una férrea resistencia por parte de Irlanda (19 a 18), a quienes finalmente vencieron gracias al imparable Campese, que apoyó otro doblete. En la gran semifinal, los All Blacks campeones del mundo, llegaban invictos al choque. Campese y Horan fueron los artífices del triunfo (16-6), y verdugos de los despojados hombres de negro. En la final, debieron batallar duro para superar a Inglaterra, un poderoso anfitrión al que vencieron por 12 a 6, obteniendo de esta manera su primer título mundial.

Un fracaso

Toda la expectativa que despertaba el mundial de 1995 en Sudáfrica fue el marco ideal para que Australia revalidara su título obtenido en el Reino Unido, cuatro años atrás. En el debut, fue ante el anfitrión en un estadio Newlands de Ciudad del Cabo repleto, y allí los sudafricanos los vencieron por 27 a 18, y a partir de esa caída, el equipo amarelo comenzó a perder la brújula.
Luego llegaron los triunfos cantados ante Canadá (27-11) y Rumania (42-39). En cuartos, nuevamente en Ciudad del Cabo, se enfrentaron con Inglaterra, un rival accesible en los papeles, pero los ingleses volvieron a desnudar las dudas de los Wallabies y los vencieron 27 a 22. De esta manera, Australia se despidió del mundial sin pena ni gloria.

La segunda vuelta

En los papeles, Australia no llegaba al mundial de Gales como el gran favorito. El candidato de todos era Nueva Zelanda con Jonah Lomu, Tana Umaga y Christian Cullen. Pero en definitiva el equipo australiano de Rod Mcqueen obtuvo su segundo mundial de manera incuestionable. Desplegó un juego muy efectivo y tuvo una defensa que resultó infranqueable (recibió un solo try). Reunió figuras del campeón del ´91 como el sensacional Tim Horan (fue el mejor jugador del mundial), el capitán John Eales, Jason Little y Phill Kearnes; y la aparición de dos cracks como Stephen Larkham y Gregan. El juego de Australia fue brillante. Le ganó a Rumania (57-9), a Irlanda (23-3) y a Estados Unidos (55-19). En cuartos de final despachó al local, Gales, por 24 a 9, con un trabajo enorme de George Gregan. En semis venció a Sudáfrica, en tiempo extra (27-21), gracias a la efectividad de Matt Burke (8 penales). Menos problemas tuvo para quedarse con la final. Superó a Francia fácilmente, que venía de sorprender a los poderosos All Blacks. Los Wallabies terminaron dándole una paliza (35-12), y levantando la copa nuevamente.

No fueron profetas

Los siguientes dos mundiales no fueron para los Wallabies lo que todos esperaban. Sobre todo en el 2003, donde eran los dueños de casa. Los campeones del ´99 George Gregan, Stephen Larkham, Matthew Burke, se unieron a Lote Tuquiri, Wendell Sailor, y a jóvenes promesas como Nathan Sharpe, Matt Giteau y Stirling Morlock. Sin embargo no pudieron. Ganó su grupo venciendo a Los Pumas (24-8) en el partido innatural, a Rumania (90-8), a Namibia (142 a 0), y a Irlanda 17 a 16. En cuartos superó a Escocia (33-16). En semifinales llegó como punto frente a Nueva Zelanda, pero jugaron un partidazo y lograron vencerlos por 22 a 10 en Sidney. Y llegaron a la final como candidatos ante Inglaterra, pero no les fue bien. La lesión de Larkham condicionó su rendimiento, y si bien empataron ante los británicos (17-17), en el suplementario, un Rop de Johnny Wilkinson dejó el tanteador 20 a 17 para los hombres de la rosa, y encendió la bronca australiana por haber dejado escapar un mundial en su propia casa.

El último acto

Mucho peor le fue en el último mundial en Francia. Hasta allí llegó un equipo australiano entrenado por John Connolly, que jamás pudo consolidarse, a pesar de vencer en forma holgada a Canadá (37-6), Fiji (55-12), Japón (91-3) y Gales (32-20). En cuartos de final perdió con Inglaterra (12-10) mostrando enormes problemas defensivos que justificaron la derrota. Esa caída significó la eliminación y el fracaso de los Wallabies, y el último acto de viejos gladiadores como Stephen Larkham, George Gregan y Chris Latham.
El nuevo entrenador Robbie Deans, un ex All Black, tendrá la difícil misión de ensamblar un equipo con varias figuras consagradas y algunas jóvenes promesas, sabiendo de todas formas, que el examen final lo debe rendir en el próximo Mundial.

Por Fernando Vera

Anuncios

Tacklea y Comentá!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s