Camino al Mundial – Parte III

Continuando con el recorrido de los candidatos para coronarse en el próximo mundial, nos toca Sudáfrica, el actual campeón del mundo, que intentará en 2011 lograr su tetra campeonato en tierra neocelandesa.

Por ahora, la copa se mira y no se toca…
Desde su coronación en Francia 2007, los Springboks son uno de los dos o tres equipos que mayores posibilidades de levantar la copa en la tierra Maori.

El gran ausente

Cuando se organizó en 1987 el primer Campeonato Mundial, luego de tantas marchas y contramarchas, hubo una importante ausencia que de alguna manera “invalidó” la coronación del mejor equipo del mundo. Y esto se debió a que el racismo practicado en Sudáfrica durante mucho años (régimen de Apartheid), le privó a los Springboks de poder participar en los primeros dos mundiales. Esta veda fue una gran desilución para el rugby sudafricano porque tenían equipo, sobre todo el Mundial de 1987, como para levantar la copa.

La primera copa

Los años pasaron y con el cambio que produjo la liberación del líder Nelson Mandela a principios de los ´90, la IRB (International Rugby Board) le abrió las puertas a Sudáfrica, no sólo para su vuelta a la competencia internacional, sino que le ofreció la posibilidad de organizar el tercer mundial en 1995. Mandela entendió que el país unido era capaz, no sólo de organizar debidamente una Copa del Mundo, sino también de ganarla. Ese mundial traspasó el fenómeno deportivo para transformarse en acontecimiento social que sirvió de ejemplo para todas las naciones del mundo, porque Sudáfrica, a pesar de las cruentas y sangrientas diferencias que enlutaron su país durante décadas, podía superar ese odio para convertirlo en un motivo de unión y hermandad. Este suceso se representó en dos postales: la imagen de Chester Williams como jugador emblemático y marketinero de la Copa del Mundo del ´95, y el apretón de manos que se dieron Nelson Mandela, el presidente negro, y Francois Pienaar, el capitán de los Springboks, equipo que siempre fue considerado el símbolo de la raza blanca en aquel país.
Entrando en lo estrictamente deportivo, no le fue fácil a Sudáfrica reinsertarse en los altos niveles del rugby. Tanto tiempo de aislamiento conspiraron contra su poderío. Volver a la cima les costó a los de verde muchas derrotas. Hasta que llegó Kitsch Christie y creó una mística, armó una base sólida de jugadores como Joost van der Westhuizen, Francois Pienaar, James Small y Jooel Stransky, y los triunfos empezaron a llegar, a punto tal que su equipo fue uno de los candidatos a ganar el torneo. La emoción de aquella ceremonia inaugural en Ciudad del Cabo fue indescriptible. Fue el comienzo de una aventura que les permitió a los Springboks creer que ganar la copa era posible. El rival era Australia, defensor del título, al que vencieron 27 a 18 con tries de Pieter Hendricks y Joel Stransky. Así fueron creciendo hasta llegar a la final ante Nueva Zelanda, un duelo que todos presumían que se daría entre el gigante neocelandés Jonah Lomu y el valiente James Small, y terminó siendo un duelo de pateadores entre Stransky y Andrew Merthens. El resultado favoreció a los Springboks por 15 a 12, y se definió en tiempo extra con un Drop magistral de el apertura sudafricano que puso a los Springboks en lo mas alto del firmamento. Sudáfrica ganó los seis partidos que disputó.

Tiempo de sequía

Con la llegada del profesionalismo en forma oficial, Sudáfrica debió bregar por intentar retener la gloria lograda en el Mundial de 1995. Así llegó a la Copa del Mundo de Gales ´99 con algunos sobrevivientes como van der Westhiuzen, Mark Andrews, Os du Randt, y otros importantes valores como Jannie De Beer (un fantástico anotador de drops) y los veloces Breyton Paulse y Pieter Rossouw. Los Springboks fueron avanzando y recién perdieron su primer partido en un mundial en semifinales, ante el imbatible equipo australiano que fue el campeón. Como premio consuelo le ganaron a Nueva Zelanda y se quedaron con el tercer puesto.

No les fue mejor en su tercer Mundial (el quinto de la historia) que se disputó en Australia en 2003. En esa competencia los Springboks tuvieron serios inconvenientes para armar un equipo capaz de pelear el título. Tampoco tuvo nombres rutilantes más allá del notable Joost van der Westhuizen (jugó su tercera Copa Webb Ellis). Recién aparecieron algunos nombres desconocidos que luego serían figuras como Schalk Burger, John Smith, Juan Smith, Bakkies Botha y Victor Matfield. En cuartos, cayeron ante los All Blacks de manera categórica por 29 a 9.

Otro título

El último acto que se disputó en Francia fue muy atractivo para los Springboks. A partir de la llegada de Jake White, el equipo sudafricano incorporó nuevas cualidades a su natural potencia física, se “modernizó”. Fue decisiva la puntería de Percy Montgomery (goleador del Mundial), la inteligencia de su medio scrum Fourie du Preez, la capacidad goleadora de Bryan Habana (fue el hombre try), y el contundente desempeño de un pack sólido que demolió a sus adversarios. Jugadores como Juan Smith, Victor Matfield, Bakies Botha, Schalk Burger y el capitán John Smith fueron los puntales de esa máquina destructora. Sudáfrica ganó los siete partidos que disputó. Con la base de jugadores campeones en el 2007, más algunos que se sumaron en los años post Mundial de Francia, Sudáfrica intentará concretar su ambicioso sueño de retener la corona y ser el primer tri campeón del rugby.
Por Fernando Vera

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