Camino al Mundial – Parte IV

Siguiendo por el sendero que lleva a Nueva Zelanda 2011, llega el momento de analizar a Inglaterra, el único seleccionado que alteró el abrumador dominio que vienen ejerciendo las potencias del Hemisferio Sur, cuando conquistó en 2003, y en tierras australianas, la copa William Web Ellis. Además de este logro, el equipo de la Rosa obtuvo otro galardón que fue el subcampeonato en Francia 2007.

La reina del norte

Con la irrupción de los mundiales en 1987, Inglaterra ha sido el principal protagonista del rugby del norte, para equilibrar la gran superioridad de los países del sur. Si bien Francia, logró sendos subcampeonatos en los mundiales del ´87 y ´99, los ingleses fueron los únicos que pudieron romper con esa hegemonía y levantar la copa en 2003.
Un opaco debut

El equipo de la Rosa no llegó en su mejor forma al primer mundial, ya que durante esos años, estaba atravesando un periodo negativo en el que había conseguido solo dos títulos en el Cinco Naciones en los últimos 25 años. Este equipo no tenía figuras de renombre, solo algunos pocos consagrados como Peter Winterbotton, Wade Dooley, Dean Richards, y jóvenes que luego se convertirían en figuras indiscutidas como Rory Underwood, Richard Hill y Rob Andrew. Inglaterra cayó en el debut ante Australia 19-6 y luego venció a Japón 60 a 7 y a Estados Unidos 34-6. Su sueño llegó hasta cuartos de final donde fue derrotado por Gales por 16 a 3.

Cerca de la gloria

El impulso anímico que significó ser dueño de casa en la segunda Copa del Mundo, le dio ánimo al conjunto de la Rosa para realizar una muy buena preparación y llegar al Mundial en su máxima plenitud. El nuevo equipo fue agigantando su potencial. Los entrenadores Roger Utley y Geoff Cooke armaron un equipo equilibrado con veteranos aún vigentes como Peter Winterbotton, Wade Dooley, la aparición del gigante Paul Ackford, junto a las nuevas figuras que surgieron como el jóven capitán Will Carling, Jeremy Guscott, Jason Leonard y Simon Halliday. A pesar de haber sufrido una derrota en el debut ante los All Blacks, los británicos potenciaron todos los aspectos del juego: físico, técnico y anímico. Superó a Italia por 36-6 y a Estados Unidos por 37-9. Por haber clasificado segundo, debió toparse en cuartos con Francia, y contra todos los pronósticos, obtuvo su primera gran victoria en un Mundial al vencer a Le Bleus por 19-10. La semifinal la disputó ante una de las mejores selecciones de Escocia de todos los tiempos, y en un duelo a “muerte”, venció al equipo del Cardo (9-6) gracias a un drop de su especialista Rob Andrew.
Y en la final fue Australia, con David Campese como máxima estrella, quien frustró los sueños de ingleses al derrotarlos 12 a 6 en Twickenham.

Entre los mejores

Inglaterra sabía que Sudáfrica (dueño de casa) y Nueva Zelanda con la imponente presencia de Jonah Lomu, eran los candidatos a quedarse con el Mundial de 1995. El equipo inglés presentaba un pack temible, con nombres como Martin Johnson, Tim Rodber, Ben Clarke Brian Moore y Jason Leonard. Pero el punto fuerte fueron los backs donde brillaban Will Carling, Rob Andrew y Rory Underwood. Llegaron a semifinales y terminaron en el cuarto puesto. A pesar de ser apabullados por los All Blacks por 45-29 con cuatro tries de Lomu, el equipo de la Rosa cumplió un buen torneo. En la primera rueda derrotaron a la Argentina (24-18), a Italia (27-20) y a Samoa (44-22). Y en cuartos vencieron a los Wallabies (25-22) en tiempo suplementario con un drop de Rob Andrew.

Frustración

En el Mundial de Gales 1999, Inglaterra no pudo responder a las expectativas que se habían creado en torno al grupo que había armado Clive Woodward. Ese equipo, tenía a Martin Johnson como su máxima figura, y la explosiva aparición de un joven prodigio (Johnny Wilkinson) que asombraba por su letal efectividad a los palos. Pero no pudo avanzar mas allá de los cuartos. Si bien superó en forma holgada la primera etapa al vencer a Italia 67-7 y a Tonga 101-10, quedó muy golpeado por la derrota (30 a 16) sufrida ante Nueva Zelanda. El desenlace llegó ante los Springboks en cuartos por 44 a 21, con ¡cinco! drops del apertura Janiie de Beer.

Su momento de gloria

Llegó la quinta cita mundialista y el seleccionado dirigido por Clive Woodward encaró este desafío con una fortaleza mental que finalmente fue clave para que Inglaterra pudiera festejar su primer mundial. La tarea defensiva, el obsesivo control de la pelota y la diferencia que marcaron Jonny Wilkinson (el goleador), Jason Robinson (el hombre try), Martin Johnson (el capitán) y Lawrence Dallaglio ( un verdadero “tanque”), fueron las armas indiscutidas para lograr el gran anhelo de ser los mejores del mundo. La performance del equipo de la Rosa fue perfecta. Derrotaron en la primera fase a Georgia 84-6, a Sudáfrica 25-6, a Samoa 33-22 y a Uruguay 111 a 13. En cuartos vencieron a Gales 28 a 17, en semifinales dejaron en el camino a Francia por 24-7, y en la finalísima, se impusieron a Australia 20 a 17, en un encuentro que se definió en tiempo suplementario gracias a un exquisito drop de derecha del zurdo Jonny Wilkinson.

Otra vez en el palo

El ciclo que abarcó de 2003 a 2007 fue una verdadera pesadilla para el rugby inglés, ya que el conjunto campeón se desarmó por el retiro de sus principales figuras y una terrible racha de lesiones. A pesar de todo, los ingleses pudieron hacer un gran Mundial, gracias a haber recuperado a Dallaglio, Wilkinson y Robinson, y al buen torneo que jugaron Josh Lewaey, el eterno Mike Catt, Been Kay y el capitán Phil Vickery. La primera fase fue un sufrimiento para los británicos, que vencieron a Samoa (44-22), a Estados Unidos (28-10) y a Tonga (36-20), y padecieron una aplastante derrota ante Sudáfrica por 36 a 10. El panorama comenzó a aclararse recién cuartos donde produjeron la gran sorpresa al imponerse a Australia por 12-10. Y en semis volvieron a dar la nota al eliminar al anfitrión (Francia) por 14 a 9. El rival en la final era Sudáfrica, que los había “cacheteado” en la primer ronda. Sin bien no hubo paliza como en el primer duelo, los Springboks ganaron claramente por 15 a 6.
Luego de obtener el Seis Naciones de este año, con la conformación de un equipo sólido que mezcla veteranos de mil batallas con jóvenes que tendrán su bautismo mundialista en tierra maorí, Inglaterra se permite volver a soñar con levantar por segunda vez en su historia la Copa Mundial.

Por Fernando Vera

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