Camino al Mundial – Parte V

Continuando con nuestro repaso por los grandes animadores del rugby en los mundiales, llega el momento de Francia, un equipo cuyo paso por las Copas del Mundo ha dejado su huella en dos sucesos notables como los subcampeonatos del ´87 y ´99. La contracara se produjo con la enorme frustración que provocó el cuarto puesto obtenido en el 2007, un torneo organizado en su país.

Mucho champagne y ninguna copa

¿Podrá Francia darse el gusto de levantar alguna vez la Copa del Mundo? La historia de este deporte merece tener un campeón que sea un fiel representante del juego vistoso que tanto apasiona a los espectadores. Y este juego fue siempre patrimonio del equipo del Gallito.

El gran golpe

Nadie, ni el francés más fanático, hubiese imaginado que Les Blues podían ganarle a Australia en aquella mágica semifinal del primer Mundial. Es que esos Wallabies eran considerados el mejor equipo del mundo y el gran candidato a ganar el Mundial. Pero Francia llegó a esa cita con una tremenda convicción. Contaba en sus filas con estrellas rutilantes: Phillippe Sella, Patrice Lagisquet, y un fenómeno llamado Serge Blanco, el mejor fullback del torneo. Fueron ellos los que depositaron la pelota en el ingoal australiano. Y para el recuerdo, la fantástica jugada de Blanco en un partido que está entre los mejores de todos los tiempos.
Después de ese 30-24, los galos se dieron por hechos y fueron a la final subestimando a los All Blacks, quienes aprovecharon eso y se impusieron con un contundente 29-9. Esa Francia armó un pack de forwards con guerreros que metían miedo como Eric Champ, Dominique Erbani y Laurent Rodriguez; y un extraordinario medio-scrum como Pierre Berbizier. Le Blues, en la primera ronda empató con Escocia (20-20), derrotó a Rumania por 50 a 12 y venció a Zimbawe por 70 a 12. En cuartos de final despachó a Fiji por 31-16 en uno de los partidos mas entretenidos que se vio en un Mundial.

Una de cal y una de arena

Luego de lo que produjo “Le Coq” en la primera copa, Francia llegó al Mundial de Inglaterra ´91 como uno de los grandes favoritos. Pero no pudieron repetir aquella gesta. Tan solo llegó a cuartos de final tras superar a Rumania (30-3), Fiji (33-9) y Canadá (19-13). La realidad la vivió cuando se enfrentó con el local, que con facilidad derrotó a unos franceses timoratos por 19 a 10. Este fue el peor Mundial de Francia, a pesar de tener nombres de mucho peso y que habían sido subcampeones en el ´87 como Phillippe Sella, Eric Champ y Serge Blanco. De todos modos surgieron en ese torneo grandes proyectos como Phillipe Saint-André, Fabien Galthié y Thierry Lacroix.

Levantaron la puntería

Mucho mejor le fue en Sudáfrica ´95. En ese torneo, conducido por Pierre Berbizier, estuvo a punto de derrotar a los Springboks en semifinales, partido en el que terminaron caídos por 19 a 15, bajo un diluvio torrencial. En ese partido, el árbitro no le concedió un legítimo try sobre la hora a Abdelatif Benazzi que lo hubiera depositado en su segunda final. Los franceses llegaban con un triunfo ante Irlanda por 36-12 con una excelente producción de Thierry Lacroix. En el último acto se impuso a Inglaterra (19-9) y se quedó con el tercer puesto. En la fase clasificatoria, los galos vencieron a Tonga (38-10), Costa de Marfil (54-18) y Escocia (22-19). Las figuras para destacar fueron Olivier Merle, Emile Ntamack, Laurent Cabannes, Abdenalatiff Benazzi, Phillipe Sella, Thierry Lacroix y Jean-Luc Sadourny.

Un negro objetivo

Así como en el primer Mundial Francia sorprendió al eliminar a los Wallabies, en 1999 produjo otro golpe inolvidable al eliminar en semifinales a los fabulosos All Blacks de Lomu, Umaga, Marshall, Mehrtens y un pack demoledor, que se presentaron como un equipo que parecía invencible. Pero chocaron contra un conjunto inspirado que tuvo a Christophe Lamaison, Olivier Magne, Phillipe Bernat-Salles, Christophe Dominici y Xavier Garbajosa como responsables de esa victoria (43-31). La primer estocada de ese equipo galo, entrenado por Jean-Claude Skrela, la había dado en cuartos de final al superar a la Argentina (47-26). Allí recién pudieron mostrar su rugby Champagne. En la fase inicial los desempeños de Francia fueron apenas discretos: venció a Canadá (33-20), Namibia (47-13) y Fiji (28-19). En la final, fueron ampliamente superados (35-12) por un equipo australiano que fue implacable, y se consagró bicampeón de manera indiscutida.

Intrascendencia en territorio aussie

Aún cuando el Mundial de Australia en el 2003 era importante, ya se sabía que los cañones franceses estaban apuntados al 2007. Ahí estaba la gran posibilidad de ganar la Copa del Mundo, ya que serian locales. En suelo wallabie, los franceses fueron de mayor a menor. No tuvieron problemas en la etapa clasificatoria, aunque enfrentaron a rivales de menor categoría. La mayor exigencia fue aplastar a Escocia (51-9) en su mejor actuación. También golearon a Fiji (61-18), Japón (51-29) y Estados Unidos (41-14). Aún con esos resultados y con una contundencia muy respetable, en el búnker francés no estaban conformes con sus actuaciones. En cuartos de final superaron con autoridad a Irlanda por 43 a 21. Pero en semifinales la ilusión se vino a pique ante la Inglaterra de Johnny Wilkinson al caer vencidos por 24-7. Tampoco pudo ganar el bronce porque Nueva Zelanda los apabulló (40-13). El equipo galo tuvo nombres importantes como Serge Betsen, Christophe Dominici, Imanol Harinordoquy, Yannick Jauzion, Raphael Ibañez y Fabien Galthié (fue su último Mundial).

Fracaso en casa

Cuatro años mas tarde, la agresiva musculatura de Sebastien Chabal era la imagen marketinera que pretendía potenciar al dueño de casa para ganar su Mundial. La realidad mostró a un equipo esquemático y sin el brillo al que estaban acostumbrados los aficionados franceses. En el partido inaugural, el Stade de France estaba preparado para una fiesta. El marco era perfecto, pero falló la actuación de Les Blues. Los franceses nunca imaginaron una frustración de esa magnitud. Y Argentina realizó un partido fantástico al derrotar al dueño de casa  (17-12), y provocar uno de los resultados mas explosivos de todos los Mundiales.
A partir de entonces, el tricolor entró en una zona de riesgo. Hasta último momento sufrió para clasificar, luego de vencer a Georgia (64-7), Irlanda (25-3) y Namibia (87-10). Pero aquella derrota impensada lo condenó a tener que jugar con Nueva Zelanda en cuartos de final. Y la presión de todo un país le sirvió para vencer a los de negro por un ajustado 20-18. Fue un “renacer” para los galos, aunque se sabía que el equipo no tenía un buen andamiaje. Y quedó demostrado en la semifinal que perdió con Inglaterra por 14-9. El único consuelo que le quedaba al conjunto del muy cuestionado Bernard Laporte era ganarle a la Argentina por el tercer puesto y vengar la humillación del debut. Pero se encontraron con unos Pumas inspirados que le propinaron una verdadera paliza (34-10), y que fue el último acto de una actuación decepcionante. Ni siquiera hubo figuras para rescatar. Apenas el esfuerzo de Thierry Dusautoir que le dio el try del triunfo ante los All Blacks, algo del talento de Frederic Michalak y el despligue de Imanol Harinordoquy.
Con la designación de Mark Lievremont en la conducción técnica, el equipo mostró una tendencia al cambio, no en cuanto a nombres, sino en cuanto a actitud. Entre muchos sobrevivientes del 2007, mas el avance de una nueva camada que apareció en los últimos años (Parra y Trinh-Duc como estandartes), Francia tendrá en tierra neocelandeza la gran posibilidad de sacarse la mochila de ser uno de los gigantes “sin corona”.

Por Fernando Vera

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