Camino al Mundial – Parte VI

En esta sexta entrega, nos abocaremos a Gales. Los grandes nombres que han vestido esa camiseta roja le imponen aprobar una materia pendiente: ganar un Mundial. Jugadores de gran categoría le han dado brillo a un rugby vistoso que tuvo su apogeo en la década del ´70, pero a pesar de su prestigiosa historia aún no han podido obtener mas que un tercer puesto en seis copas disputadas.

El gran Dragón Rojo

Un Gales legendario maravilló con el rugby inspirado de cracks como Gareth Edwards, Phil Bennet, John Peter Williams, Gerald Davis. Pero esto fue antes que se instituyera la Copa William Webb Ellis. Esa posta que dejaron grandes figuras de esa época dorada, la fueron tomando otros excelentes jugadores, pero nunca tuvieron el mismo vuelo ni la misma brillantez. Salvo el primer Mundial del ´87, donde Gales alcanzó un meritorio tercer puesto, en los posteriores, el Dragón Rojo nunca pudo ser fiel al legado de sus antecesores. El desafío será romper el maleficio de poder concretar el sueño de levantar la copa.
Gales debutó con un buen triunfo sobre Irlanda, por 13 a 6. Ganó la zona y no tuvo inconvenientes para llevarse una victoria frente a Tonga por 29 a 16, goleó a Canadá por 40 a 9. En el duelo ante Inglaterra por cuartos salió airoso por 16 a 3. El paso siguiente era medirse con los All Blacks, que venían aplastando rivales. Y como se suponían los neocelandeses le dieron una paliza por 49 a 6. Igual quedó el consuelo de la medalla de bronce, ya que en el partido por el tercer puesto, derrotaron a Australia 22 a 21.

1987: su mejor Mundial

Solo el gran recuerdo de los legendarios héroes de la época dorada quedaba en el equipo de Gales de 1987. El último logro había sido el Cinco Naciones de 1979. Desde ese momento, el rugby galés inició un traumático recambio. La herencia dejada por aquellos monstruos era demasiado pesada, y para colmo, los sucesores no estaban a su altura. De todos modos, ese equipo del primer Mundial tuvo buenos momentos. Tenía buenos jugadores como Robert Jones, un medio-scrum muy inteligente, Jonathan Davis, un apertura talentoso, un full-back infalible a los palos como Paul Thorburn, un centro definidor como John Devereux y un wing potente que se convertiría en símbolo como Leuan Evans

1991: el peor Gales

Concretar una transición exitosa sin contar con grandes figuras es muy difícil. Y mas si el objetivo es complacer a un público de paladar negro como el galés, acostumbrado a disfrutar de un rugby vistoso. Por ese motivo, el Mundial de 1991 tal vez fue el de menor jerarquía de todos los que participaron en una Copa del Mundo. Ese equipo quedó eliminado en la primera ronda, a pesar de haberse jugado varios partidos en su propio país. El primer cachetazo se lo dio un equipo sin historia como Western Samoa, que le ganó por 16 a 13, asombrando a todos. Luego en el segundo encuentro el Dragón se ilusionó al vencer a nuestros Pumas por un pálido 16 a 13. En el último duelo ante Australia, Gales se jugaba todo. Pero fueron humillados ante quines serían los campeones en ese torneo, que se despacharon con una goleada de 38 a 3. Esto apagó el fuego del Dragón.

1995: se fueron antes

La mala suerte que tuvo Gales en Sudáfrica ´95 comenzó el dia en que armaron los grupos. Porque le tocó lo que suele denominarse “el grupo de la muerte” (Nueva Zelanda e Irlanda). Ese Gales de 1995 tenía un juego prolijo, agresivo y contaba con un plantel que mezclaba experiencia (Robert Jones, Iuen Evans, Garin Jenkins y Mike Hall), con jugadores ya consolidados (Neil Jenkins, Gareth Llewellyn) y jóvenes promesas (Jonathan Humphreys y Gareth Thomas). Se sabía que el primer partido debía ganarlo ante Japón, y así fue con una paliza de 57 a 10. El segundo encuentro era de resultado previsible: una derrota por amplio margen (34-9) ante los All Blacks de Jonah Lomu. Luego de esa caída, el rival a vencer era Irlanda, y en un partido cerrado, la moneda cayó del lado de los del Trébol, que terminaron ganando por 24 a 23. Fue una pronta despedida para el vapuleado equipo galés.

1999: de mayor a menor

La Unión galesa apuntó todos los cañones al Mundial que se disputaría en su propia casa. Para ello, contrataron un entrenador neocelandes, Grahan Henry (actualmente coach de los All Blacks). El plantel tenía un pack demoledor con los hermanos Craig y Scott Quinnell, un ala que era un tractor como Colin Charvis, una torre en la segunda línea con Chris Wyatt y un hooker veterano (Garin Jenkins). La pareja de medios era lo mejor del equipo: Rob Howley (medio-scrum) y Neil Jenkins (su apertura, que estaba pasando por su mejor momento). En las puntas había tamaño, velocidad y definición en Gareth Thomas y Daffyd James, y atrás el virtuoso Shane Howard. Era un equipazo que estaba para pelear bien arriba. En el debut ante Los Pumas, Gales ganó por 23 a 18. En el segundo encuentro se floreó ante Japón por 64 a 15. Pero el tercer encuentro fue un mazazo anímico. Una vez mas Samoa se convertía en su verdugo al derrotarlo por 38 a 31. En el partido por los cuartos de final se topó con Australia, que lo superó casi sin esforzarse por 24 a 9. Nuevamente otro sueño truncado, y esta vez como dueño de casa.

2003: hizo lo que pudo

El equipo galés no llegaba con muchas expectativas. La base se veía renovada y sustentada por algunos sobrevivientes del ´99 como Colin Charvis, Gareth Thomas, Mike Taylor, Chris Wyatt y Martyn Williams. Los jóvenes valores eran grandes promesas, como Stephen Jones, Shane Williams (el jugador que mas tries apoyó en la historia del rugby galés), Tom Shanklin y Sonny Parker. En su grupo estaban los All Blacks, un objetivo imposible para cualquiera, y después Italia, Canadá y Tonga. Largaron goleando a Canadá 41 a 10, vencieron a Tonga por 27 a 20, y aseguraron la clasificación venciendo a Italia por 27 a 15. Pero fue la derrota ante Nueva Zelanda la que encendió la esperanza, ya que cayeron por 53 a 37, pero con todos los honores, marcándoles 4 tries. En cuartos de final volvieron a perder ante Inglaterra (28-17), que finalmente fue el equipo que ganó el Mundial

2007: tercera frustración

Para el Mundial de Francia en 2007, Gales tenía nuevamente buenos jugadores (estaban los incansables Colin Charvis, Gareth Thomas, Martyn Williams) y otros consagrados como Stephen Jones, Shane Williams, Dwayne Peel, y aparecían interesantes promesas como Alun-Wyn Jones y Michael Phillips. La zona que le tocó en suuerte no parecía difícil. Estaba Australia como cabeza de grupo, y luego aparecían Fiji, Canadá y Japón. Den entrada consiguió un triunfo sobre los canadienses por 42 a 17. Contra Australia hizo lo que pudo, y perdió 32 a 20. No era para alarmarse, y menos después del 72 a 18 que le asestó Gales a los nipones. Venían entonados para enfrentar a Fiji. Sin embargo, los Dragones Rojos fueron sorprendidos por los fijianos que jugaron el partido de su vida, y  se llevaron la victoria por 38-34.

Gales intentará en Nueva Zelanda 2011 revertir un pasado colmado de decepciones. El desafío será romper el maleficio de poder concretar el sueño de levantar la copa. Los grandes de este deporte tienen una increíble capacidad de reacción. El Dragón Rojo pudo asimilar el cachetazo recibido en Francia 2007, ya que pocos meses después ganaría de manera brillante el Seis Naciones con todo el combo (Grand Slam y Triple Corona). Por eso hay derecho a pensar que los de camiseta roja tienen posibilidades de estar en la discusión. No hacerlo sería faltarle el respeto a su honorable historia.

Por Fernando Vera

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