Un oasis llamado SuperRugby

La historia dice que en 1992, surgió un torneo compuesto de tres equipos pertenecientes a Nueva Zelanda, dos de Australia y uno de Fiji, en lo que fue denominado Super6. Pero la hegemonía del Hemisferio Sur en los Mundiales de la iRB, provocó varias modificaciones. En primer lugar, Fiji salió del torneo en lugar de Sudáfrica, por haber levantado la Copa Webb Ellis en 1995 –hecho que provocó la formación de la SANZAR- y Australia pasó de tener a los equipos de New South Wales (Waratahs) y Queensland (Reds) a incorporar los ACT Brumbies, con sede en Canberra.

1996 fue el año donde el torneo pasó a ser profesional, dando el inicio al Súper12 para luego sufrir dos alteraciones más: Súper14 y SúperRugby, en la actualidad. Hoy el SuperRugby está compuesto por tres conferencias: Sudáfrica con Blue Bulls (Pretoria), Sharks (Durban), Lions (Johannesburg), Stormers (Ciudad del Cabo) y Cheetahs (Bloemfontein). Australia con las nombradas anteriormente y la incorporación, primero de Western Force (Perth) y después Melbourne Rebels. Nueva Zelanda, para finalizar, posee los equipos de Auckland Blues, Canterbury Crusaders (Christchurch), Waikato Chiefs (Hamilton), Otago Highlanders (Dunedin) y Wellington Hurricanes. Vale citar las ciudades, ya que son las más pobladas de cada país y poseen mayor capital económico respecto al resto.

Este torneo lo disputan los mejores jugadores del Hemisferio Sur, aquellos jugadores Campeones del Mundo, o que han ganado un Tri-Nations en los últimos años. Un formato ambicioso con tabla de posiciones regional, es decir de cada país, y una tabla general, donde además de los primeros de cada zona, ingresan los siguientes tres equipos mejores ubicados en la tabla general.

Además, cada partido se torna un espectáculo, similar a Stade Francais – Toulouse en Francia, o partidos del Fútbol Americano en USA, con porristas, música, mucho color e inevitablemente, logos de empresas por doquier.

Es que precisamente las empresas, son las que juegan este SuperRugby. Los clubes pasaron a formar la segunda ola en importancia, y lo que vemos plasmado en el terreno de juego son sólo franquicias. Empresas de elite invierten fuertemente, sea en la renta de los jugadores, staff de entrenadores, viajes, artillería carnavalera previa al partido, entre tantas cosas. Es un oasis, dentro de las crisis que sufren –no sólo los clubes o las Uniones- sino ellos mismos.

En lo que concierne al juego, hay que decir que se juega a una velocidad superior a cualquier otro rugby de xv jugadores, con equipos que tienen un desbalance entre ataque y defensa, justificado en la cantidad de puntos que suele haber por partido. Muchas destrezas, rucks que pese a no verse en detalle, son luchas grecorromanas a gran velocidad y perfección, sumado a planteos que van más de la mano del show que del rugby que pueden llegar a desarrollar los Wallabies, Springboks o All Blacks hacen del SuperRugby un torneo distinto para ver y tomar sus cosas positivas, para el día en que el rugby se profesionalice en nuestro país.

Por Juan Ignacio Caballero

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